Tómate tu tiempo

abril 25, 2018
ANGELSALCEDO.COM.VE - No te preocupes si hoy no puedes con todo, no pasa nada si no puedes levantarte aún: tómate tu tiempo. No te olvides de que la gente que está rota tiene pedazos de vida sueltos que pueden estar infectados, y que todo eso duele al andar, al respirar e incluso al pensar.


Descansa, inicia el duelo, abraza tus heridas, porque poco a poco sentirás tu cuerpo más liviano y tu mente más fuerte…Tómate tu tiempo para sanar, el que necesites. Porque este, es un viaje donde nadie sabe cuál será la fecha de llegada, pero lo que sí está seguro es que llegarás a esa otra estación: la de la calma, la de la paz interna y el bienestar.

Es como si quisiéramos echar a correr después de habernos hecho un esguince. Nos enfadamos por sentir dolor y por no poder ir tan rápido como nuestra mente desea. Pasamos por alto que en ese pie hay una lesión que debe ser tratada, que necesitamos reposo, un tratamiento y ante todo, tomar conciencia de que durante un tiempo, no podremos andar ni aún menos correr…

Haz buen uso de ese tiempo: Tómate tu tiempo, el que necesites y no el que otros te digan. Porque cada uno tiene su ritmo, cada uno necesita sus pautas, sus estrategias, sus despertares internos y esas ayudas externas a las que atenerse y que trabajar a diario. Entender esto es esencial porque a día de hoy, lo queramos o no, asumimos ciertas ideas erróneas que nos impiden dar forma a un proceso curativo auténtico.

Tal y como nos explican en un interesante trabajo publicado en la revista “Perspectives on Psychological Sciencie”, en los últimos años se ha ido popularizando la idea de que las personas somos resilientes por naturaleza. Se nos dice a menudo que el tiempo todo lo cura, y que solo hay que dejar que nuestro cerebro actúe, permitiendo que poco a poco emerja esa fuerza interior con la que disolver todo estresor, con la que superar toda situación adversa..

Es un error. El tiempo por sí mismo no cura ni tenemos tampoco un piloto automático capaz de activarse para guiarnos por el camino de la resiliencia. Así, algo que nos indican los investigadores de este trabajo es que asumir este tipo de ideas nos sitúa en un escenario de auténtica pasividad psicológica, hundiéndonos de forma irremediable en unas arenas movedizas donde esperar una curación que nunca acontece.

Ideas que debemos dejar de creer sobre la curación psicológica

La psicología popular, así como determinadas vertientes espirituales, suelen hacer germinar en nosotros creencias erróneas muy alejadas de lo que realmente dice la investigación. Asumir muchos de estos conceptos puede entorpecer nuestra curación psicológica, y por ello es necesario tener presentes algunos de esos falsos mitos. Son los siguientes.

El tiempo todo lo cura (falso) Cura lo que hagamos durante ese tiempo: Todo duelo dura tres meses (falso) Cada persona necesita un tiempo determinado para afrontar una pérdida o una ruptura sentimental.

Las personas fuertes pueden con todo (falso) ¿Qué entendemos por personas fuertes? Etiquetar desde fuera a un persona como “fuerte” puede obligarla a tener sentirse mejor lo antes posible y eso es peligroso.

Todos somos resilientes (falso) La resiliencia se trabaja, se desarrolla, se afina y se individualiza en base a nuestra características y necesidades. No es un despertar espontáneo, es una artesanía que uno debe aprender y poner en práctica en el día a día y no solo en los momentos más necesitados.

Tómate tu tiempo para hibernar, tu tiempo para sanar: Las personas nos enfadamos con nosotras mismas por no sanar pronto, por no correr tan rápido como nos gustaría, por no poder ser los mismos de siempre. Si es así es porque vivimos en un mundo donde se nos insta a estar siempre bien, siempre funcionales, a vender una imagen de felicidad impoluta y deslumbrante.

Sin embargo, la vida no viene con filtros de Instagram, no podemos mejorar nuestro estado de ánimo con un solo “click”. Tal tarea requiere tiempo y trabajo y ante todo un enfoque intencional. Por tanto, describamos dos sencillas estrategias para lograrlo.

No se trata de dormir y de quedarnos aislados, sino de aplicar una de las ventajas de este proceso fisiológico que ponen en práctica los animales que hibernan: conservar la energía. Si tu cuerpo no puede más, si tu mente está agotada, descansa, deja de priorizar a los demás, deja a un lado el ruido externo para atender tus necesidades internas.

El que necesites y no el que te digan otros. Entiende que la curación no es un viaje con fecha de salida y fecha de llegada, es un proceso, una caminata sin comodidades donde no hay que mirar el paisaje o aquello que nos envuelve: la mirada se sitúa en el propio ser.

Por último, y no menos importante, no podemos olvidar que en ese proceso de sanación es bueno no renunciar a la compañía; hay que elegir a buenos compañeros de viaje. Elegir a un buen profesional que nos guíe en este proceso lo hará más fácil, y nos ayudará a entender que antes de volver a correr libres, una vez más, hay que aprender a andar de nuevo.

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